A menudo los hijos se nos parecen asi nos dan la primera satisfacción; esos que se menean con nuestros gestos echando mano a cuanto hay a su alrededor. Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par sin respeto al horario ni a las costumbres y a los que por su bien hay que domesticar. Niño deja ya de joder con la pelota. Niño que eso no se dice que eso no se hace que eso no se toca. Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma nuestros rencores y nuestro porvenir. Por eso nos parece que son de goma y que les bastan nuestros cuentos para dormir. Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción. Niño deja ya de joder con la pelota. Niño que eso no se dice que eso no se hace que eso no se toca. Nada ni nadie puede impedir que sufran que las agujas avancen en el reloj que decidan por ellos que se equivoquen que crezcan y que un día nos digan adiós.

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À propos de la chanson

La chanson évoque la façon dont les enfants, souvent comme un reflet de leurs parents, incarnent nos espoirs et nos désirs, mais aussi nos échecs. Elle parle de ces "petits fous" qui découvrent le monde avec curiosité et insouciance, défiant les normes et les attentes de la société. Le texte souligne les tensions entre le désir de protéger et d’éduquer les enfants, et la réalité qu'ils doivent, inévitablement, faire leurs propres choix et apprendre à vivre, même si cela implique de souffrir. Dans le contexte de la parentalité, la chanson met en lumière la lutte entre la volonté des adultes de guider les enfants et le fait que ces derniers doivent finalement emprunter leur propre chemin. Cela nous rappelle que, malgré nos meilleures intentions, il est essentiel de leur laisser l'espace pour grandir et se tromper.